22 de noviembre de 2008

MOVIMIENTO URBANO POPULAR (Juan Manuel Ramírez Saíz)

Este artículo presenta brevemente a través de la historia en México cómo se han ido desarrollando distintas formas de movilizaciones, el autor se centra en una buena parte del artículo sobre la relación que existe entre lo que es la industrialización, el capitalismo y este tipo de movimientos. Es decir un movimiento urbano popular surge en las clases bajas con exigencias como la vivienda, empleo, transporte y cuestiones sobre el mejoramiento de la vida de este estrato social.

El autor maneja algunos conceptos marxistas sobre las clases y la estratificación social, es decir se centra sobre las clases dominantes, las clases desposeídas, dentro de las que se encuentran el sector obrero y el lumperproletariado.

También nos explica cómo es que los movimientos sociales se comienzan a relacionar y en ocasiones se funden con instituciones políticas tales como son los partidos políticos y de ello deriva que se den acciones políticas como tal de esta manera pasan a tener mayor reconocimiento.

Enviado por: Raisa Quetzalli Acacio Palapa

¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO URBANO POPULAR?

El MOVIMIENTO URBANO POPULAR (MUP), es un frente de organizaciones sociales de izquierda, integrante de la PROMOTORA POR LA UNIDAD NACIONAL CONTRA EL NEOLIBERALISMO (PUNCN). Como tal el MUP surge con la construcción de la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular (CONAMUP) y coincide con el nacimiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA) y la Coordinadora Sindical Nacional (COSINA), a finales de los 70’s y principios de los 80’s.

Durante toda su historia el MUP ha sido un pilar en la lucha contra la represión y en la lucha por la libertad de los presos políticos; ha encabezado la lucha por las libertades democráticas en el país y la defensa de los derechos humanos; ha exigido la protección de las reservas ecológicas del país y al medio ambiente: ha logrado desarrollar innumerables programas de vivienda en todo el territorio nacional, reivindicando el derecho a la vivienda y a la ciudad como derechos humanos elementales.

El MUP ha definido con mayor claridad sus planteamientos sobre la vivienda, desarrollo urbano, la defensa de la soberanía nacional, luchando contra la privatización de nuestros recursos naturales, entre ellos el agua. Al mismo tiempo se han rescatado temas tan importantes como: la educación, la cultura, el abasto, la alimentación, la salud, el deporte, la recreación y la protección civil. Situación que obliga al MUP a profundizar el debate sobre estos temas y al mismo tiempo a diversificar y ampliar su plataforma de lucha, para dar respuesta organizada a los reclamos populares sobre estos aspectos.
El Movimiento Urbano Popular pone al centro la organización, la movilización y la educación para la conquista de espacios y de demandas, con independencia de los gobiernos y los partidos políticos.

Actualmente el movimiento urbano tiene grandes tareas, tales como: Intensificar la lucha en contra de la aprobación de la Ley de Vivienda generada y ya aprobada por el Senado de la República; Profundizar la articulación del MUP en todo el país y la construcción de la agenda nacional.

El MUP reivindica el ejercicio pleno de todos y cada uno de los derechos humanos y constitucionales, consagrados en nuestra Constitución Política y en los Tratados Internacionales, para luchar contra las causas, naturaleza y efectos de un proceso de globalización transnacional y del modelo económico neoliberal, cuyos resultados son la destrucción del país, una gigantesca concentración de la riqueza en unas cuantas familias de la oligarquía mexicana y de las empresas transnacionales, al mismo tiempo que el pueblo mexicano se debate en el descenso brutal de su nivel de vida, la exclusión social, la marginación económica, las enfermedades endémicas y epidémicas, la falta de educación integral, de una vivienda digna y decorosa, la pobreza y miseria extremas.
Estamos convencidos que no es tiempo de mirar hacia atrás, mas nos vale divisar el horizonte y aplicarnos en la tarea de construcción de un referente Urbano Nacional dinámico, propositito, democrático, autónomo que levante las banderas de lucha en beneficio de la población que decimos representar.

El Movimiento Urbano Popular, decidió incorporarse a la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, a la discusión sobre el nuevo proyecto de nación y al proceso de unidad nacional de los diversos movimientos que hoy se generan en todo el país en contra el régimen Foxista. Al mismo tiempo que estamos trabajando por alcanzar la unidad nacional del MUP, así como con las organizaciones sindicales, campesinas e indígenas, en contra la política de vivienda federal.

Es claro que hoy resulta indispensable la UNIDAD DE LOS DE ABAJO para poder enfrentar y derrotar al Neoliberalismo. Romper la sectorización del MUP impulsando la unidad con otros sectores del pueblo, hasta alcanzar la Unidad Nacional que sea capaz de transformar a nuestro país en una sociedad con Democracia, Justicia y Libertad.

Fuente:
http://mx.geocities.com/movimiento_urbano_popular/Asam_Nal_Agua_Tierra_vs_Priv.htm

Esta es una pequeña reseña hacer de lo que es el movimiento urbano popular cuando se funde, así como las causas de lo que defiende. Así se presenta una pequeña introducción esperando que puedan aclarar un poco lo que es el MUP.

17 de noviembre de 2008

MOVIMIENTOS CAMPESINOS (El Campo No Aguanta Más)

EL CAMPO NO AGUANTA MÁS, ¿LOS CAMPESINOS CUANTO AGUANTAN?

Pedro Echeverría V./Identidad Andaluza

Cuando el presidente Salinas firmó en 1993 el TLC con EEUU y Canadá, aseguró que un gran logro como éste significaba la entrada definitiva de México a Primer Mundo. Con este acuerdo, dijo, seríamos socios de las potencias del continente y conformaríamos la mayor área comercial de Norteamérica. Nuestras protestas entonces fueron motivo de burla porque Salinas en aquellos días estaba en la cúspide de su gobierno. Quizá perdió la elección en 1988 frente a Cuauhtémoc Cárdenas, pero le bastó el fuerte apoyo del PAN, de los empresarios, de los medios de información y del gobierno yanqui para, en menos de dos años, “legitimarse gobernando”. Cuando a mediados de 1993 comenzó a asegurarse la firma del TLC, Salinas y su mejor aliado, el PAN, comenzaron las campañas triunfales por la televisión a favor del acuerdo y Colosio Murrieta se fortaleció como el seguro candidato presidencial impuesto por Salinas. Por eso el levantamiento del EZLN el 1 de enero de 1994 nos revivió.

En diciembre de 2002 se inició una gran batalla campesina que pudo verse en la movilización del día tres que llegó al Congreso Nacional con un contingente de más de 2 mil 500 trabajadores del campo que pudieron exponer su situación ante diputados del PRI y el PRD. Eran 13 organizaciones entre las que destacaban la CNPA, la CIOAC, la UNORCA, etcétera y, según se publicó, contaban con el apoyo de la CNTE, del SME, del STUNAM, la UNT, bancada del PRD y varias representaciones más. Parecía un poderoso movimiento que obligaría al presidente incapaz y dicharachero Vicente Fox a dos años de gobernar. Pero el inexperto Fox pudo sortear el problema mediante promesas que luego fueron incumplidas y los campesinos, después de seis meses de diálogos, comisiones, confrontaciones, firmas de acuerdos, etcétera, sólo lograron algunas minucias a pesar de sus movilizaciones y los apoyos formales recibidos.

Sus demandas entonces podían resumirse en 1. La moratoria al apartado agropecuario del TLCAN; 2. Un programa emergente para reactivar de inmediato el campo y otro de largo plazo para reorientar al sector agropecuario; 3. Una verdadera reforma financiera rural; 4. Un presupuesto para 2003 que destine cuando menos 1.5 por ciento del PIB al desarrollo productivo del agro y otro tanto para el desarrollo social rural; 5. Una política alimentaria que garantice a los consumidores que los bienes agrícolas son inocuos y de calidad; 6. El reconocimiento de los derechos y la cultura de los pueblos indios. Las demandas, estaban bien planteadas y el punto primero (al parecer principal) planteaba desde hace 5 años la “moratoria” al TLCAN que el gobierno de Fox consideraba una “tontería” que no podría tocarse y para las dirigencias campesinas un “grave olvido” de cinco años que sólo recuerdan cuando parece que “ya hay palo dado”.

En especialista en problemas del campo, Armando Bartra, advertía entonces: Si la lucha de los campesinos es derrotado en los próximos meses, la situación de desastre que ya aqueja a cerealeros, productores de oleaginosas, cafetaleros, cañeros, piñeros, tabacaleros y demás, abarcará a avicultores, porcicultores, silvicultores… se extenderá en fin, a todos y a cada uno de los sectores rurales. De seguir así las cosas, en unos cuantos años el campo mexicano profundizará su condición de zona de desastre; devendrá páramo agropecuario y social. ¡Cuánta razón tenía el investigador Bartra! La situación de los campesinos ha empeorado y con ello la situación económica y política del país. Quizá los sectores medios altos y ricos no sepan de lo que se habla, pero basta con darse una pequeña vuelta por el campo y revisar algunos datos estadísticos para encontrar de qué manera se ha incrementado el desempleo y la miseria en el país.

Desde la firma del TLC los productores mexicanos fueron sometidos a una feroz y desleal competencia. Se dijo que el TLC facilitaría la modernización del sector agropecuario, sin embargo, la realidad es que la disputa por los mercados nacionales ha llevado al hundimiento de los agricultores que producen maíz, frijol, trigo, arroz, soya, azúcar, algodón. En esta brutal competencia los poderosos agroindustriales norteamericanos han recibido fuertes apoyos de su gobierno. En tanto los países de la OCDE, como Estados Unidos, apoyaron a sus agricultores con 37 por ciento de su ingreso, México es el país de la OCDE que otorga menos subsidios por unidad de producción. Los subsidios a los productores que antes del TLC se otorgaban a través de los precios de garantía, a partir de 1994 se transformaron en subsidios directos o Procampo. ¿Cómo nuestros campesinos pueden competir con los agroempresarios yanquis?

Los campesinos de “El campo no aguanta más” iniciaron su resistencia civil, como hoy se anuncia, en el primer minuto del año 2003 con el “estrangulamiento del puente internacional Córdoba/Las Américas, en Ciudad Juárez, Chihuahua donde dijeron, permanecerán tres días para impedir el ingreso al país de productos agropecuarios. Para los pocos dirigentes esta era una protesta simbólica, pero para el presidente Fox y el subsecretario de Gobernación, Altamirano Dimas, no hubo ningún bloqueo sino una simple manifestación de 70 personas en el puente que se redujo a 30 la siguiente noche. Sin duda el número de participantes fue superior, sin embargo no pudo garantizar una acción contundente que obligara al gobierno a comenzar a resolver el problema. Los apoyos de las organizaciones campesinas y de sindicatos fueron simplemente de palabra que no se concretó en los hechos. Eso dio confianza a Fox para seguir alargando el problema.

Desde aquellos días se denunciaba que la política del gobierno de Fox, siguiendo los planes de modernización impulsados por los más poderosos países, buscaba desaparecer a los 20 millones de campesinos, porque los consideraba “improductivos”. Decía Fox que hay que incorporarlos rápidamente a la producción en serie y en serio. Los campesinos por su parte confesaban: Estamos vendiéndole al mejor postor, pero desgraciadamente son los acaparadores quienes ponen las condiciones. Con la apertura no hay mercado para nuestros productos y las empresas de comercialización se están acabando. Todavía quedan algunas donde están integrados los productores de los ejidos, de la pequeña propiedad y colonos, pero son insuficientes para dar salida a toda la producción. Se nos está empujando al rentismo. Más del 60 por ciento de los ejidos están rentados y, peor, los tienen los terratenientes y latifundistas que eran los dueños.

El interrogante es el mismo: ¿Lograrán los campesinos la suficiente fuerza, así como el apoyo externo necesario para conquistar sus demandas? En el país se registra un enorme descontento de la población que tiene como base sus condiciones miserables de vida, pero esos cientos de frentes de lucha, esas miles de batallas en campos y ciudades, carecen de la mínima organización. Cada una de ellas, por pequeñas, son ignoradas o silenciadas por los medios de información y, cuando han crecido el gobierno no ha tenido problema para reprimirlas y desbaratarlas. La lucha de los campesinos puede ser un importante detonante del enorme descontento provocado por la carestía, los miserables salarios y los aumentos de precios de más artículos que se avecinan; pero si no logramos coordinarnos nuevamente seremos objeto de burla por la clase en el poder y Felipe Calderón, el hoy ilegítimo, aprovechará para consolidar su gobierno.